TRANSEXUALIDAD-NAVARRA

martes, diciembre 19

Apoyo a la identidad sexual

El San Agustín inaugurará en enero una unidad para transexuales similar a la que ya funciona en Málaga.

Myriam MANCISIDOR-. Los transexuales sienten desde niños que nacieron con el sexo equivocado. Los hombres se sienten mujeres y las mujeres, hombres. En términos científicos, se habla de disforia y en la calle las personas transexuales piden políticas de cambio de sexo. Sin llegar a tanto, el Hospital San Agustín de Avilés ofrecerá a partir de enero un nuevo servicio para dar tratamiento hormonal a aquellas personas que, tras pasar unas pruebas psicológicas, psiquiátricas y endocrinas, estén seguras de querer una reasignación de sexo sin llegar a un tratamiento quirúrgico.

El modelo que seguirá el San Agustín, que atenderá a pacientes tanto de Asturias como de otras comunidades limítrofes, es el del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, la Meca de España para transexuales, con una unidad de trastornos de identidad de género donde un grupo de expertos ofrece tratamiento hormonal a los transexuales y también la posibilidad de realizar cirugía de cambio de sexo. Y por ser el único hasta Andalucía se desplazan transexuales de toda España con la necesidad de recibir un tratamiento para que sus cuerpos se adecúen al género al que mentalmente pertenecen.

En Avilés la nueva unidad de reasignación de sexo tendrá un coste anual de 100.000 euros. En ella trabajarán un psicólogo, un endocrino y un psiquiatra que atenderán y ofrecerán tratamiento hormonal en 2007 a una veintena de transexuales ya en lista de espera, si bien esta media disminuirá con el paso de los años. «Esperamos tener en un futuro unos dos pacientes al año», dijo recientemente el director general de Presentaciones Sanitarias, José Ramón Riera. Doce por comunidad En España, según datos que ofreció el coordinador del grupo de trabajo sobre Sexualidad y Reproducción de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Antonio Becerra, hay entre 2.000 y 3.000 personas con trastornos de identidad de sexo con una incidencia anual para España de 61 personas que podrían demandar asistencia. Los datos los avala el catedrático asturiano Julio Bobes, consultado por este diario, quien puntualizó que el número de transexuales que estén decididos a seguir un tratamiento es de unas doce personas por comunidad autónoma.«La mayoría han pasado ya por el Hospital de Málaga, donde al principio tenían una lista de espera de ciento y poco. Ahora el número se ha reducido; creo que estos programas son de explotación política, de imagen», recalcó Bobes, quien consideró que ahora harán viajar hasta el Hospital San Agustín a los transexuales del Norte.

En Andalucía, por ejemplo, sólo hay dos opciones para recibir tratamiento: empadronarse en esta comunidad o acudir a un centro privado. Por el centro malagueño, entre 1999 y 2003, habían pasado 340 transexuales con una media de edad de 25 años.La realidad es, pues, difícil para los transexuales, sean muchos o pocos los que deciden seguir un tratamiento de reasignación de sexo. Los profesionales apuntan así que, más que la creación de unidades, los gobiernos deberían controlar a las personas con trastornos de género para evitar situaciones de marginación y automedicación con hormonas, una práctica que puede llegar a poner en peligro su vida. Y en parte este trabajo es el que va a desempeñar la unidad de trastornos de identidad de género que comenzará a funcionar dentro de unos días en el Hospital San Agustín. De acuerdo con el modelo que sigue el centro sanitario Carlos Haya, el San Agustín se apoyará en el protocolo internacional conocido como Harri Benjamín.

Este plan, según explicó la endocrinóloga responsable de la unidad de reasignación de sexo del hospital malagueño, Isabel Esteva, establece que el diagnóstico debe ser lo más claro posible para evitar la confusión. «La verdad es que lo único que no tiene marcha atrás es la cirugía, pero aun así hay que seguir un protocolo que incluye varias entrevistas durante meses», dijo Esteva.

De hombre a mujer

En cuanto a las recomendaciones con vistas a iniciar el tratamiento, el Hospital Carlos Haya, el centro en el que se apoyará el San Agustín de Avilés, destaca: tener más de 18 años, conocer los riesgos y beneficios de las hormonas que se administrarán -estrógenos para el cambio de hombre a mujer y andrógenos, de mujer a hombre- y seguir un plan de estudio por un equipo de psiquiatras, psicólogos y endocrinos durante un período de tres a seis meses.

Estas recomendaciones el Carlos Haya las facilita por escrito y una vez que el transexual decide iniciar el tratamiento debe firmar un documento dando su consentimiento.Una vez dado el primer paso, el cambio de hombre a mujer comienza con la administración de estrógenos para bloquear los andrógenos, las hormonas sexuales que produce el hombre. Los primeros cambios comienzan a notarse entre los dos y cuatro meses de terapia, sus efectos son irreversibles tras un año. Y, ¿cuáles son los cambios? El pelo disminuye; las mamas aumentan de tamaño, decae la capacidad de erección y la fertilidad (al descender la producción de semen), la grasa se redistribuye, los testículos y la próstata se atrofian y el carácter también sufre cambios, aumenta la emotividad.

El hombre que mentalmente siempre fue una mujer está así más cerca de sentirse como quiere.No obstante, el tratamiento también tiene factores adversos aunque éstos se dan en un porcentaje muy bajo de pacientes. Los efectos secundarios pueden ser: retención de líquidos, alteración de la función hepática, cálculos en la vesícula o tromboflebitis o troboembolismo pulmonar.

De mujer a hombre

En cuanto al cambio de mujer a hombre, la administración de andrógenos logra afianzar los rasgos varoniles. Los cambios son, entre otros, la aparición de vello en la cara y en el cuerpo, la aparición de acné, aumento de la masa muscular, reducción de la fertilidad, aumento de la actividad sexual (el clítoris crece varios centímetros), disminución de las mamas, voz más grave y carácter más agresivo. Esta terapia también tiene efectos adversos como dolores de cabeza o aumento del colesterol.

Los transexuales persiguen así su sueño, a veces difícil de conseguir, con tratamiento gratuitos como el que ofrece el Hospital Carlos Haya y ofrecerá el San Agustín de Avilés.

Pero los transexuales no ponen punto final a sus problemas una vez que consiguen la reasignación de sexo, ya que muchas veces son objeto de exclusión social por el simple hecho de ser personas atrapadas en un cuerpo que, a su juicio, no les corresponde. Y es que la transexualidad, dicen los expertos, no se trata de una cuestión de orientación sexual sino de identidad.